La decoración moderna ha acabado con el gotelé, aquellos tiempos en que lo moderno era ese acabado rugoso en todas las paredes de nuestra casa, con un blanco celestial incluido techos, ha muerto, ha caido en desgracia y todos hacemos como si nunca hubiera existido.

Las paredes lisas, los colores monocromáticos han hecho que pasemos del amor al odio y nos preguntemos como es posible que aquellas paredes en relieve, llenas de bultos irregulares, nos hayan gustado alguna vez.

Y que decir del papel pintado o los vinilos, mágicas soluciones que tapaban desperfectos, con flores, lineas horizontales, verticales o espirales imposibles, todo se ha ido al traste, ahora lo moderno son las arenas o el metal, el marmol o la esponja.

Ah que tiempos!

El gotelé ha muerto

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